Hace una década tuve ocasión de conducir el Mazda Xedos 9. Una berlina de gama alta realmente confortable. Entre sus finezas tecnológicas se encontraba, aparte del peculiar motor de ciclo Miller, el único techo solar que he visto en un automóvil que realmente hacía honor a su nombre.

Porque el techo del Xedos 9 albergaba unos paneles solares que servían para alimentar dos ventiladores ubicados en el maletero que se encargaban de renovar el aire del habitáculo cuando el coche se quedaba aparcado a pleno sol.

Puede parecer un detalle sin importancia, pero cuando te subías al coche en un día de verano el efecto conseguido por los ventiladores era muy de agradecer.

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